Mermelada de tomate

Mermelada de tomate cuarentena

Ingredientes:

  • Tomates maduros (en mi caso, cuarentena)
  • Azúcar (un poco más del peso de los tomates, ya pelados sin semillas ni jugo)
  • El zumo de medio limón
  • Un poco de canela

Preparación:

  1. Pelar los tomates y quitarles las semillas
  2. Apartar el jugo y triturarlo un poco (conviene que quede algo grumoso)
  3. Mezclar todos los ingredientes en una cazuela y llevarlo a ebullición
  4. Mantenerlo a fuego medio entre tres cuartos de hora y una hora, removiendo de vez en cuando. Finalmente la mezcla debe quedar algo líquida, ya que al enfriarse espesa un poco
  5. Guardar en frascos y mantenerlos en la nevera

Loreto

Loreto fue una mujer pionera para su época. En 1952, con 20 años, había dejado su Gandía natal para hacer realidad su sueño: dedicar su vida a los más desfavorecidos.

Empezó en el Cottolengo de Valencia. Quería ser una religiosa como las de allí. Pero ya entonces padecía de EPOC, un tipo de enfermedad pulmonar crónica que dificulta la respiración. Un médico de allí le dio la mala noticia: nunca podría ser monja, su mala salud se interponia en su dedicación a los demás.

Luchadora infatigable, no se arredró y se dijo a si misma: «si no puedo ser monja, me haré enfermera». Y lo logró. A pesar de su mala salud de hierro, Loreto consiguió siempre todo lo que se propuso.

Enfermera a los 23 años

Como enfermera, comenzó a trabajar en su primer destino, el hospital del Puerto de Sagunto. Allí, en la pensión donde vivía, conocería al sobrino de la dueña, Ernesto, un joven gallego que no tardó en enamorarse de ella.

Ernesto aprendiz

Pero ella estaba demasiado comprometida con su trabajo y no le correspondió, así que él no tuvo más remedio que marcharse a Alemania. A los pocos años volvió a por ella y esta vez sí que la convenció, se casaron y se fueron a vivir juntos la vida del emigrante. Un país extraño, una lengua desconocida y un trabajo en otro hospital. Allí nacieron sus dos hijos.

Unos años después, ya de vuelta a casa, nació su hija y todo pareció ir bastante bien, hasta que la desgracia volvió a enseñarle los dientes.

Con tres hijos adolescentes, perdió a sus padres y también a su marido. A pesar de quedarse viuda antes de cumplir los 50, consiguió sacar adelante a sus tres hijos y a un nieto.

Con su mala salud de hierro, Loreto se rio muchas veces de aquel médico que le dio la mala ventura. Se marchó a los 89 años, cuando ya no podía más.

Se fue como era ella, tranquila, decidida y despidiéndose de todos.

Mac Mini (2009) + Ubuntu

Mac Mini (late 2009)

Renovarse o morir. Ese era el dilema para nuestro Mac Mini de finales de 2009. Aunque la unidad de DVD hacía años que había dejado de funcionar, el ordenador seguía funcionando estupendamente, sobre todo, después de sustituir su HD original por un SSD y ampliar su memoria a 8GB.

El sistema operativo actualmente instalado (Mavericks, 10.9) era demasiado viejo y Apple ya no permite su actualización a nuevas versiones soportadas, como El Capitan (10.11). Permanecer anclado a un sistema operativo que ya no recibe actualizaciones de seguridad no era una opción en ningún caso.

Desprenderse de un buen equipo como éste, tampoco. Así que me propuse instalar Linux. El proceso consistió en los siguientes pasos:

  • la creación de un pendrive de arranque
  • Insertar el pendrive y encender el equipo manteniendo pulsada la tecla ‘opción’. Elegir la unidad EFI que se muestra en pantalla.
  • Probar e instalar Linux. En mi caso, fue Ubuntu Desktop 18.04 LTS (x64)

He de decir que todo ha funcionando a las mil maravillas desde el principio, salvo el adaptador WiFi de Broadcom que, según he podido leer, lo hace de forma intermitente. Aunque esto no era un problema para mí, ya que siempre lo he conectado a la red por cable.

Todo, incluye también el teclado inalámbrico, la Magic Touchpad de Apple y hasta el sintonizador USB Elgato, que usaba para ver la TDT (EyeTV). (Funcionando perfectamente con Kaffeine.)

Una nueva vida para un viejo ordenador.