
No me ha dejado indiferente esta iniciativa en la que la memoria individual (fotográfica) abandona su habitual confinamiento en álbumes familiares para convertirse, gracias a internet, en la memoria colectiva de toda una sociedad. Me imagino a miles de personas aportando las piezas de ese enorme puzzle que es nuestra historia reciente.
El fotógrafo Chema Conesa es el coordinador del proyecto. Su equipo catalogará, investigará y analizará el valor fotográfico y documental de las imágenes seleccionadas para formar parte del archivo. Cualquier foto puede servir «siempre que no atente contra el buen gusto». La foto de la boda, el picnic en El Retiro, las vacaciones en la Sierra… guardadas en el álbum familiar. Hasta el 9 de junio se podrá enviar un máximo de 20 fotografías, «aunque quienes consideren que su album de fotos tiene especial relevancia serán atendidos personalmente».
El dispositivo de recogida de imágenes contará con 4 autobuses rosas en los que se catalogarán y procesarán las fotos aportadas por los vecinos de los 172 municipios por los que pasarán. El centro de operaciones del proyecto estará en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (c/ Ramirez de Prado, 3).
Las fotografías únicamente se utilizarán con fines culturales, nunca publicitarios, y una vez digitalizadas serán devueltas a sus propietarios. La difusión de las imágenes se hará por medio de exposiciones, publicaciones, producciones visuales e internet. Con esta iniciativa se pretende ampliar las más de 2 millones de imágenes con las que cuenta actualmente el Archivo.
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