
Hace un par de semanas, una radio de Canarias (lo siento, no recuerdo el nombre) me hizo una entrevista (representando a ISon21) sobre el cambio climático. No soy un experto en el tema, pero creo que el contenido de la entrevista -que pude preparar concienzudamente-, puede resultar de interés general para cualquiera dispuesto a perder cinco minutos leyendo su transcripción, y de manera especial, a los más escépticos.
¿Qué es el cambio climático?
De manera general, el cambio climático hace referencia a la variación del clima del planeta a lo largo del tiempo. Esta variación puede ser debida tanto a la variación natural o como consecuencia de la actividad humana. Sin embargo, la Convención Marco sobre el Cambio Climático define este término de manera más restrictiva:
«Un cambio en el clima debido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera, sumándose a la variabilidad natural del clima».
Para comprender las causas del cambio climático hay que entender los intercambios radiativos que se producen en la atmósfera y el papel que juegan los llamados gases de efecto invernadero (GEI), principalmente el CO2, el metano y el óxido nitroso.
La radiación solar que incide sobre la Tierra sufre una serie de transformaciones debidas a la composición de la atmósfera: aproximadamente el 30% de la radiación se refleja hacia el espacio exterior, del 70% restante, una parte (aproximadamente la mitad de la incidente) termina alcanzando la superficie terrestre calentándola en función de variables locales.
La Tierra, a su vez, emite este calor en forma de onda larga (infrarrojo) hacia la atmósfera. Parte de esa radiación es absorbida por la atmósfera, devolviéndola hacia el espacio exterior, y parte es reflejada de nuevo hacia la superficie de la Tierra, produciendo un efecto invernadero, responsable de mantener un equilibrio natural entre la energía recibida del Sol y la temperatura de la Tierra.
¿A qué se debe el cambio climático?
El cambio climático se debe a una alteración en la composición de la atmósfera provocada por la actividad humana, sobre todo, desde el inicio de la revolución industrial. Los gases de efecto invernadero, fundamentalmente el CO2, son responsables de los intercambios radiativos entre la Tierra, el Sol y el Universo. A esta acción reguladora se denomina forzamiento radiativo y puede ser positivo (calentamiento) o negativo (enfriamiento).
La masa vegetal juega un papel importantísimo en el equilibrio del CO2 y ahí es donde está la explicación profunda de la situación actual. Todos sabemos que los árboles y plantas, durante su ciclo de vida, pueden absorber CO2 de la atmósfera y reemplazarlo por oxígeno. El hecho de haber perdido la mitad de los bosques desde que el hombre está en la Tierra, significa que se tiene la mitad del carbón almacenado en otra forma (CO2) en la atmósfera, porque la cantidad total de carbono en la Tierra no varía.
Además, el carbono almacenado en el interior del planeta durante millones de años, como el carbón mineral, el gas natural o el petróleo -resultados de la fotosíntesis de otras épocas- lo estamos consumiendo en este último y corto periodo de tiempo (de menos de 200 años), convirtiéndolo en CO2 y lanzándolo a la atmósfera. Al hacer esto, estamos alterando seriamente el equilibrio natural en cuanto a la concentración de los gases de efecto invernadero. El resultado se traduce en un aumento de la temperatura de la Tierra, una disminución de los casquetes polares, un aumento del nivel del mar, una incremento de los desastres naturales, pérdidas en biodiversidad, desertización,… efectos todos ellos que ya podemos constatar.
¿Se distingue lo qué es cambio climático natural y el debido al hombre? ¿Cómo distinguir ambos?
Hay cierta evidencia de que la mayor parte del calentamiento observado en los últimos 50 años, es atribuible a las actividades humanas, responsables del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera. La información paleo-climática apoya la tesis de que el calor excesivo en la última mitad de siglo ha sido una novedad, al menos, en lo que concierne a los últimos 1300 años.
Sin embargo, los datos definitivos se tienen cuando se comparan las distintas concentraciones de GEIs registradas en distintos momentos temporales, y con la ayuda de diversas técnicas, como el estudio de los anillos en los troncos de árboles fosilizados o los testigos de hielo (composición del hielo formado hace miles de años).
Apelando a nuestra propia experiencia, sólo tenemos que fijarnos lo extraño que ha sido este último invierno (retrasado y breve), o los exageradamente calurosos veranos de los últimos años, o la frecuencia con que suceden algunos desastres naturales como los huracanes, tsunamis, desbordamientos… Todo eso nos puede ofrecer otras pistas.
¿Con respecto a los estudios climáticos realizados, qué se puede considerar mucho o poco en los cambios de las variables estudiadas (diferencias significativas o no)?
Las concentraciones de CO2 en la época preindustrial eran de 280 ppm; en el año 2005 eran de 379 ppm. Esta concentración excede al nivel alcanzado en los últimos 650.000 años (de 180 a 300ppm). La causa del aumento es el consumo de los combustibles fósiles y el uso del suelo.
La concentración de metano aumentó desde un valor pre-industrial de 715 ppb a 1774 en 2005. La causa del aumento de estas emisiones es principalmente antropogénica, debida fundamentalmente a la agricultura y al uso de combustibles fósiles.
Las concentraciones de óxido nitroso han aumentado desde 270 ppb (valor preindustrial) a 319 ppb en 2005. Más de un tercio de estas emisiones tiene carácter antropogénico, debidas, fundamentalmente a la agricultura.
Hay análisis también en el sentido de averiguar hasta qué proporciones de GEIs aguantaría la atmósfera sin que se produjeran cambios catastróficos en la Tierra. Como siempre, aquí también hay optimistas y pesimistas. Unos, para justificar que se sigan quemando combustibles fósiles como si nada, dicen que no hay problemas aunque lleguemos a una cifra que se da como tope: 550 ppm. Otros, sin embargo, dicen que sería muy peligroso llegar a 450 ppm. Teniendo en cuenta la tendencia en el aumento de estas concentraciones, desde la época preindustrial hasta la fecha, vemos que no nos queda mucho tiempo.
¿Cuáles son los indicios más claro del calentamiento global?
El último informe del IPCC describe, entre otros, los siguientes indicios:
- 11 entre los últimos 12 años, están en el ranking de los más calurosos desde 1850.
- el contenido medio de vapor de agua ha aumentado desde 1980
- la temperatura media de los océanos ha aumentado desde la década de los 60 hasta profundidades de 3.000 metros. Los océanos han estado absorbiendo el 80% del calor añadido al sistema climático. Este calentamiento es el que hace que el agua se expanda, contribuyendo a aumentar el nivel del mar.
- los glaciares de montaña y la capa de nieve han disminuido en los dos hemisferios
- las pérdidas en las placas de hielo de Groenlandia y la Antártida, han contribuido al aumento del nivel del mar desde 1993 a 2003
- el nivel del mar aumentó en un índice medio de 1.8 mm/año desde 1961 a 2003. En el período 1993 – 2003, el mismo índice fue de 3.1 mm/año
- la capa de hielo marino del Ártico ha disminuido un 2.7% por década, considerados los datos por satélite desde 1978
- ralentización de la circulación de las corrientes oceánicas, que podrían enfriar Europa y acelerar el calentamiento del resto del planeta.
- desintegración de Groenlandia y glaciares del Antártico
- se ha apreciado un aumento en la frecuencia de precipitaciones fuertes en la mayoría de las áreas
… la lista continua.
¿Qué nos espera para los próximos años con la tendencia actual?
Entre 1990 y 2100 la temperatura global media aumentará entre 1.4 y 5.8 grados Celsius. En todos los escenarios proyectados por el IPCC se prevé que las concentraciones de CO2 y el nivel del mar aumenten durante el siglo 21.
La concentración de CO2 prevista para el año 2100 oscila entre 540 ppm y 970 ppm. Comparados con los 280 ppm de la época preindustrial o los 368 ppm del año 2000, ambas posibilidades resultan catastróficas.
Incluso si las emisiones de GEIs fueran estabilizadas a los niveles actuales, se espera que la temperatura media y el nivel del mar sigan aumentando durante siglos, aunque el ritmo del cambio será más lento hasta que se consiga la estabilización. Los expertos del IPCC han estudiado con detalle el asunto y han llegado a esta conclusión que, por cierto, deja sin argumentos a los que confían en que la Ciencia y la Técnica encontrarán una solución o remedio que ponga fin al problema.
¿Son irremediables los efectos del cambio climático?
Si las causas del cambio climático se sitúan en la actividad humana, entonces hay una esperanza. Podemos tomar el control y poner marcha atrás. Podemos empezar por modificar nuestros hábitos de consumo.
Los cambios en las normas colectivas y en los comportamientos individuales pueden tener efectos significativos sobre las emisiones de GEIs. Lamentablemente, siguen faltando decisiones políticas a la altura de los riesgos de un desastre. Tampoco los ciudadanos parecemos muy preocupados, salvo cuando vemos catástrofes por TV, como la del huracán Katrina.
Sólo con que sustituyéramos todas nuestras bombillas de incandescencia por eficientes lámparas de bajo consumo, ahorraríamos un importante consumo de electricidad y por tanto, una disminución importantísima en la emisión de GEIs.
Los modelos actuales incentivan la producción y el consumo intensivo de recursos. Deberíamos cambiar ese modelo de despilfarro por otro basado en un consumo más racional y eficiente de los recursos.
¿Qué medidas tomar para disminuir estos efectos?
Para estabilizar el CO2 a 450 ppm, se requerirá que las emisiones producidas por las actividades humanas caigan por debajo de los niveles de 1990 en unas pocas décadas.
Esto lo podemos conseguir:
- haciendo un uso racional de la energía y evitando el despilfarro,
- utilizando energías limpias y renovables, en lugar de seguir consumiendo combustibles fósiles,
- protegiendo los recursos naturales, como los bosques, e impidiendo el avance de la desertización
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