El Danubio en bici

Danubio en bici

Introducción

Este es el relato de nuestra primera experiencia cicloturista, que podemos calificar de inolvidable, y que tuvimos el gusto de compartir con Eli y Regina, una pareja de amigos tan primerizos como nosotros en esto del cicloturismo, desde el 9 al 18-8-2005. Aprovecho desde aquí para agradecer a Eli que me hiciera llegar sus notas, que han contribuido a una descripción más detallada de las rutas.

El circuito del Danubio, desde la ciudad alemana de Passau hasta Viena, tiene unos 350 km de recorrido y es la ruta cicloturista más popular de Europa. Pensamos que no estaría nada mal para unos principiantes como nosotros. No erramos en la elección. La ruta es prácticamente llana: Passau se encuentra a algo más de 300 metros sobre el nivel del mar mientras que Viena está a 200 metros de altitud. Una ruta apta para todas las edades y condiciones físicas, como pudimos comprobar.

Compramos el paquete turístico a través de una agencia de viajes de Barcelona: Viajes Alemany (aunque se puede reservar directamente en Rad&Reisen). Todo estaba organizado hasta el último detalle: la división en etapas (contratamos la ruta clásica), las reservas en los hoteles de cada jornada del viaje, el transporte de las maletas de un hotel a otro, el alquiler de las bicicletas (de muy buena calidad, por cierto). Nosotros sólo teníamos que disfrutar de la excursión, siguiendo el indispensable mapa-guía que nos hicieron llegar, junto con abundante documentación, cuando contratamos el paquete.
Cycling Guide Ejemplo de página

La guía Danube Bike Trail (www.esterbauer.com) es muy completa y fácil de usar. Sus páginas describen la ruta de Passau a Viena en ambos lados del río. La denominación lado derecho o lado izquierdo se hace con referencia al flujo del río, es decir, de oeste a este. El mapa indica los lugares desde donde se puede cruzar de una a otra orilla y las características de la ruta (solo carril bici, carril bici con circulación de vehículos e intensidad de la circulación, excursiones alternativas, etc.).
Contiene también abundante información sobre monumentos, municipios y direcciones de interés.

Por otro lado, la ruta está perfectamente señalizada con señales como ésta:
Señal indicando la ruta

El paquete que contratamos incluía un tren desde Viena hasta Passau, una noche de hotel en Passau y 6 noches de hotel (en cada uno de los finales de etapa), todas en régimen de media pensión. La comida, en general, resultó de calidad aceptable, con surtidos desayunos. Las bebidas, en todos ellos, hubo que pagarlas aparte. Adicionalmente contratamos dos noches de hotel en Viena para conocer un poco mejor la ciudad.
Estas son las etapas del circuito:

  • 1ª Etapa: Passau – Schlögen (43 Km.)
  • 2ª Etapa: Schlögen – Linz (55 Km.)
  • 3ª Etapa: Linz – Grein (73 Km.)
  • 4ª Etapa: Grein – Emmersdorf (52 Km.)
  • 5ª Etapa: Emmersdorf – Traismauer (60 Km.)
  • 6ª Etapa: Traismauer – Viena (70 Km.)

Los kilómetros pueden variar dependiendo del lado del río que se escoja. Este fue un punto que tuvimos que estudiar cuidadosamente en cada etapa, ya que la guía no se decanta claramente por un lado concreto, dejando esta decisión, en todo momento, al ciclista. Nosotros solucionamos siempre el dilema escogiendo el lado del río que tuviera el mejor carril (ausencia de vehículos motorizados) y en lo posible, que estuviera en el mismo lado que el hotel de destino.

El día antes

Salimos el día 9 de Agosto en avión desde Valencia con destino a Viena, haciendo un breve trasbordo en Milán. A nuestra llegada a Viena, luce un sol esplendido. Desde el aeropuerto nos dirigimos en autobús a la estación de Westbahnhof, de donde salen los trenes de la OBB (compañía de ferrocarriles austriaca) con destino a Passau (Alemania). El recorrido desde el aeropuerto hasta la estación dura una media hora.

Una vez llegados a la estación intermodal de Westbahnhof, preguntamos en información los horarios de salida de los trenes que nos llevarían a nuestro punto de partida de la ruta (Passau).

Después de hacer un trasbordo de tren llegamos a la estación de Passau (Alemania) y desde la misma nos dirigimos al hotel donde teníamos que pasar la primera noche. El hotel Weißer Hase se encuentra en el centro de Passau y allí nos dan los bonos para el resto de hoteles de la ruta y para el puesto de alquiler de bicicletas. También nos entregan unas alforjas pequeñas y un par de bolsas con una funda para poner el mapa sobre el manillar de la bicicleta. Nos indican que tendremos que dejar las maletas en recepción antes de las 8h 30′ con unas pegatinas que incluyen la identificación de los hoteles en los que nos vamos a alojar. También nos informan sobre dónde está el local en el que debemos recoger las bicis alquiladas y que éste abre sus puertas a partir de las 8h 30′.

Después de cenar en el hotel (la hora de la cena suele ser entre las 18:00 y las 20:30 horas), damos un paseo por la ciudad acercándonos hasta la catedral de San Esteban, donde se supone que se encuentra el órgano más grande del mundo. Obviamente, a esas horas está cerrada al público. Sin embargo, podemos oír desde fuera que alguien toca el órgano. Más nos sorprende ver en un lateral de la fachada de la catedral, un pequeño blasón con el águila del III Reich, inconcebiblemente olvidado y expuesto a la mirada de todos.

Reliquia de tiempos pasados

El tiempo comienza a refrescar y cansados por la intensa jornada de viaje, nos despedimos hasta el día siguiente. Faltan muy pocas horas para el verdadero comienzo de nuestra aventura.

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Día 1: Passau – Schlögen

La tónica en todo el viaje va a ser madrugar, así que a las 7:30 ya estamos frente al desayuno, que es todo lo opíparo que cada uno decida que sea, pues hay donde elegir. Dejamos nuestras maletas en recepción y partimos con las alforjas vacías en busca de nuestras bicicletas.

Salimos del hotel y nos dirigimos al lugar donde teníamos que recoger las bicis para hacer la ruta. Nos costó un poco encontrarlo, pero al final lo conseguimos después de preguntar a varias personas. La lengua para hacernos entender es el inglés. Regina y Flori, cuyo dominio y arrojo en el uso del inglés supera al de Eli y al mío propio, son rápidamente investidas como las intérpretes oficiales del viaje.

El lugar en cuestión se encuentra enfrente de la estación de tren de Passau, pero en una calle un poco escondida. Como llegamos más tarde de lo previsto, a las 9 ya había una cola de personas de diferentes países esperando recoger sus bicis. Sólo había una persona encargada para atender el negocio.

Después de rellenar una hoja con los datos personales de cada uno y esperar casi media hora, por fin nos toca el turno. La persona que nos atiende es simpática y nos va entregando y ajustando las bicis (altura del manillar y del sillín, cuenta kilómetros, etc.), nos explica el funcionamiento general, cómo cambiar de marcha y cómo frenar con los frenos de mano o con los pedales, además nos apunta los códigos de los candados de las bicis y toma nota de las referencias de cada una de las bicis que llevamos, para luego comprobarlas cuando las dejemos en Viena.

Las bicicletas, tanto las de hombre como las de mujer, son de la marca KTM (cómo no!) y de muy buena calidad. Nos las entregan con cuentakilómetros, un pequeño candado de seguridad (más simbólico que otra cosa), bombín y un pequeño kit de herramientas que, afortunadamente, nunca llegamos a usar :)

Bicicletas de alquiler

Una vez probadas las bicis emprendemos el camino por el carril bici, perfectamente señalizado, que se encuentra nada mas salir del local donde hemos recogido las bicis.

Vamos casi un kilómetro por el lado derecho del río Danubio, cerca del muelle donde atracan los buques que recorren este río. Cruzamos por primera vez el Danubio atravesando un puente que cruza uno de los dos brazos y luego por otro puente más pequeño. Seguiremos por el lado izquierdo el resto de la etapa. Encontramos al principio bastante gente de todas las edades realizando el mismo recorrido que nosotros, pero a los 5 kilómetros, nada mas pasar la frontera entre Austria y Alemania, el trafico de bicis es menos denso.

El tiempo es fantástico. Luce un sol radiante y nos acompaña una suave brisa de cola. Voy peleando con la bolsa del manillar, que se cae hacia adelante y familiarizándome con la bici. El hecho de no estar acostumbrado al sistema de frenado con pedales (se frena al invertir el sentido del pedaleo) pronto me pasa factura. A los pocos km., al tratar de pasar una página del mapa en marcha, hago un movimiento brusco con los pedales y casi provoco una colisión en cadena. Finalmente todo queda en un susto, una página arrancada del mapa y una bronca de mis compañeros.

Después de recorrer algo más de 6 Km. de un carril bici que discurre paralelamente a la carretera, y justo antes de llegar a Obernzell, éste desaparece teniendo que circular durante aproximadamente un kilómetro por carretera normal, aunque eso sí, con poca densidad de tráfico. En todo momento podemos disfrutar del río y de los bosques a su alrededor. Antes de llegar a Niederranna, entramos en un carril exclusivo para bicis y atravesamos diferentes granjas.

Durante la ruta, nos cruzamos con otros ciclistas y patinadores, lo cual resulta muy agradable. El paisaje no se hace nunca monótono, aunque el río es una presencia constante en cada km. Campos de maíz, de trigo, granjas, casitas con jardines, todo se va sucediendo de forma aleatoria, formando un paisaje nuevo cada poco. La temperatura, fría al comienzo, se convirtió en primaveral a las pocas horas.

Debido a mis constantes solicitudes, paramos en lo que parece un merendero muy bonito. Tiene un gran jardín con mesas de madera, incluso un cercado con cabritas. Tiene toda la pinta de una granja reconvertida en merendero para turistas. Allí nos tomamos 4 enormes cervezas.

Descanso con cervezas

El francés con el niño de cara triste que vimos en el momento de alquilar las bicis, lo encontramos ahora en un recodo. Creemos que es un padre que se acaba de divorciar y que lleva a su hijo de vacaciones para que no esté triste. Pronto abrimos un debate sobre cuál será su verdadero estado civil. No nos ponemos de acuerdo.

A unos 7 kms. de Niederranna y siguiendo siempre el curso del Danubio, llegamos a un recodo donde el río traza una curva de casi 180 grados. Es el único punto de todo el recorrido del Danubio en el que, durante unos centenares de metros, fluye en dirección contraria, hacia su nacimiento. También es el momento de cruzar a la otra orilla, en la que ya se divisa la pequeña población de Schlögen.

Para cruzar al otro lado del río utilizamos un pequeño ferry junto con otras 15 personas y sus respectivas bicicletas. El precio del trasbordo es de 2 euros. Llegamos a Schlögen a las 14 horas, dispuestos a comer y descansar para reponer fuerzas para la etapa siguiente.

Cruzando el Danubio en Schlögen

En el hotel Donauschlinge disfrutamos tanto de la comida tradicional austríaca (probamos la popular tarta apfelstrudel) como de las instalaciones del hotel, entre las que destaca una magnífica piscina climatizada con jacuzzi.

Tras descansar un poco, damos una vuelta por los alrededores comprobando que Schlögen prácticamente se reduce al hotel, una pensión, un camping y un puerto deportivo. Vemos varios senderos forestales, uno de los cuales conduce a un mirador que promete unas vistas estupendas. Tras convencer a Regina, que se muestra algo contraria a hacer senderismo a esas horas, subimos todos (unos 20 minutos de ascensión) y disfrutamos de esta maravillosa visión:

Regina en el mirador de Schlögen. Al fondo, el gran meandro del Danubio.

Cenamos en la pensión (tampoco había más oferta donde elegir). La camarera, una joven muy simpática, nos enseñó cómo se pronuncian algunos topónimos. La pobre no podía reprimir la risa ante nuestros infructuosos intentos de hacerlo bien. Siguiendo los dictados del horario europeo, al que vamos acostumbrándonos, nos fuimos pronto a la cama.

Vista del Danubio desde el hotel
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Día 2: Schlögen – Linz

Hoy nos espera una etapa dura (casi 60 km.), así que, en vez de desayunar copiosamente, como el resto de mis compañeros, prefiero reservar algo para media mañana. Tomo un panecillo y lo relleno con algo de queso y embutido. Lo tengo encima de la mesa, envuelto en unas servilletas. Cuando nos vamos a levantar de la mesa, viene una camarera con cara de pocos amigos y nos dice algo que no acertamos a entender. Ni siquiera las intérpretes. Regina le dice si lo puede repetir en inglés. Lo triste es que ya lo estaba diciendo en inglés. Ninguno sabemos lo que quiere hasta que señala el bocadillo. Mi pequeño bocadillo envuelto en servilletas. Rápidamente entendemos todo. La comida no se puede llevar. Muertos de vergüenza, nos levantamos y, humillados, nos fuimos.

El cielo sigue totalmente despejado, sin embargo, la temperatura es de lo más fresca, así que tenemos que abrigarnos más. Continuamos por el lado derecho del Danubio, por el carril que sale de Schlögen. A los pocos km. el Danubio vuelve a recuperar su curso normal. Cruzamos saludos con otros ciclistas. Unos responden, otros no. El paisaje, de un verde muy intenso con el sol ya alto, repentinamente se oscurece debido a la pared de árboles altos y tupidos que hay en el lado derecho del carril. En esos momentos, puedes notar que la temperatura baja varios grados.

Paisaje al abandonar Schlögen

Mi estómago, ya vacío (sólo había tomado un café con leche y algo de fruta), empieza a protestar. De pronto, como caída del cielo, una señal sobre el asfalto anuncia muy gráficamente la proximidad de un merendero en Aschach, a pocos km.

Entramos en Aschach recorriendo un bulevar con numerosos terracitas frente al Danubio. Escogemos una y nos sentamos. Es una buena ocasión para pedir algo sólido con que acompañar la cerveza. He pensado en unas salchichas para compartir. Me levanto para pedir 4 wurst, que sé que significa salchichas en alemán, y la camarera parece que me entiende. Le pregunto si son suficientes para los cuatro, no vaya a ser que sean demasiado pequeñas y nos quedemos a medias… Me dice que sí, que están bien de tamaño.

Cuando viene la camarera con cuatro enormes platos de embutido en rodajas, acompañando una inmensa ensalada y sin ninguna salchicha, casi nos da algo. Decidimos compartir uno de los platos y guardar el resto para el camino, por lo que pedimos a la camarera que nos envuelva el resto para llevar. Dos momentos de vergüenza, con tan pocas horas de diferencia, es algo a lo que no estamos acostumbrados.

Antes de ponernos en camino, compramos en un supermercado el resto de provisiones que necesitamos para organizar un picnic a la hora de comer. Compramos una botella de vino tinto austríaco, algo de fruta y algunos antojos para picar. Pasamos por delante de un puesto de loterías y compramos un boleto del Euromillón (de ilusión también se vive).
Regina y Flori en la ruta a Linz

Seguimos la ruta paralelos al Danubio y a los 9’5 km., divisamos el puente que cruza a la localidad de Ottensheim, al otro lado del río. Sabemos que debemos cruzar ese puente ya que a los pocos km. el carril bici desaparecerá. La desventaja es que, una vez en el otro lado, habrá que retroceder como 1 km. para volver a tomar el carril bici. La ventaja es que podemos olvidarnos del ferry que, de otro modo, a la finalización del carril, obligatoriamente deberíamos tomar.

Cruzamos el río pasando el puente junto al transformador eléctrico que hay justo en medio, y retrocedemos como 1 km río arriba. Pronto encontramos el carril bici que nos llevará en la dirección correcta, permitiéndonos reanudar nuestra ruta por el lado izquierdo hasta llegar a Linz.

Siguiendo el carril, y ya sobre el mediodía, encontramos diversos merenderos al aire libre todos ellos ocupados. Localizamos un pequeño llano entre el carril y el río y nos disponemos a preparar el picnic. Rápidamente comprobamos que la calidad del vino no se corresponde con el precio que hemos pagamos por él (sobre 10 euros en el Spar), sin embargo nos bebemos hasta la última gota. Debemos componer una imagen bucólica, todos sentados alrededor del mantel sobre la yerba. Dos parejas de ciclistas de edad nos saludan. Les devolvemos el saludo con alegría. En cuanto se percatan de que somos españoles, todavía nos saludan con mayor entusiasmo.
Picnic en ruta a Linz

La última etapa, de unos 10 km. hasta Linz, resulta un tanto agotadora; tanto por las ligeras pendientes, como por el intenso tráfico de coches que circula por la autovía paralela al carril bici. A la entrada de Linz preguntamos, en lo que parecía una comisaría de policía, por la dirección del hotel. Con la explicación y la ayuda de nuestros folletos, rápidamente llegamos a nuestro hotel, el Arcotel Nike, que se encuentra justo al lado del museo de Arte Moderno.

Flori y Regina en Linz

Bastante agotados, el resto de la jornada consistirá en dar un paseo por la ciudad y hacer algunas compras. Finalmente, nos vamos al hotel a cenar. Tras la cena visitamos el pub Beluga (en el mismo hotel), en cuya terraza se está realizando un cursillo de bailes latinos. Poco animados a participar, excepto Regina, que es la reina de las danzas, nos retiramos a dormir.

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Día 3: Linz – Grein

Sobre las 8:30 salimos de Linz cruzando el río, ya que en esta etapa vamos a ir todo el trayecto por el lado izquierdo. La etapa de hoy va a ser de las más largas, en torno a 70 km. El plato fuerte va a ser la visita al Museo Memorial de Mauthausen, el campo de concentración de la II Guerra Mundial.

A los pocos km. el carril discurre sobre un montículo entre árboles y flores silvestres multicolores. A nuestra derecha, entre el carril y el río, nos cruzamos con caminantes con bastones parecidos a los de esquí, andando a buen ritmo. Al otro lado del río se pueden ver industrias y fábricas que afean esa margen del río. El cielo presenta algunas nubes, sin embargo el buen tiempo sigue siendo indiscutible. Una serpiente atraviesa parsimoniosamente el carril y tenemos que dar un rodeo para no atropellarla. A unos 16 kilómetros de Linz, en un cruce, nos desviamos a la izquierda dejando el río e internándonos en el interior hacia St. Georgen, Gusen y Langenstein, camino de Mauthausen.

En ruta a Grein

Nada más dejar el río, debemos compartir trayecto con otros vehículos de motor. Pasamos por varias casitas con jardín, una de las cuales nos llama la atención. Su jardín repleto de muñecas compone una escena entre romántica y surrealista que no podemos pasar por alto.

Jardín con muñecas

Continuando la ruta, paramos en Gusen en un Spar para aprovisionarnos de comida. Una mujer de edad avanzada, con atuendo deportivo, se dispone a realizar la compra. Impresiona comprobar comprobar hasta qué punto la cultura de la bicicleta ocupa un lugar central en todo el recorrido del Danubio.

Mujer mayor haciendo la compra

Al dejar la localidad de Langenstein, hay que abandonar la ruta principal y desviarse hacia Wienergraben para subir al Campo. Nos despistamos y llegamos hasta la localidad de Mauthausen, que parece más una urbanización de lujo, que un pueblo que se pudiera relacionar con el horror del holocausto. Me sorprende ver el aprovechamiento de la energía solar (sobre todo térmica) en muchas de las casas de la población.

Energía solar en Mauthausen

Me he entretenido haciendo algunas fotos y cuando me reintegro en el pelotón, constatamos que nos hemos pasado de largo: estamos abandonando Mauthausen y debemos retroceder como 1.5 km para localizar el desvío al Campo. Ya en el desvío hacia Wienergraben, subimos por una carretera con una ligera pendiente hasta una bifurcación, aproximadamente a 1 km. del desvío. Ambas carreteras conducen al Campo: la de la derecha es la ruta más corta aunque su pendiente hace prácticamente imposible subir en bici; la de la izquierda es más larga y agotadora, aunque se puede subir con un poco de esfuerzo. Nosotros optamos por la opción larga, que nos conduce al Campo pasando por la localidad de Marbach.

Subiendo al Campo de Concentración de Mauthausen

Una vez en el campo, nos entregan un radio-cassete-guía con una cinta en español que nos permite realizar libremente una visita guiada por todo el Campo. Para el resto de idiomas, entregan un audio-guía convencional, de tipo teléfono, mucho más discreto. La propia cinta nos da instrucciones sobre el momento en que hay que detenerla y cuándo reanudar la narración. El precio de la entrada es más bien simbólico, sobre 2 ó 3 euros.

En la avenida principal de Mauthausen, con el radio-cassette-guía.

En el Campo, absolutamente TODO, es sobrecogedor. Constituye un testimonio imborrable de las atrocidades a las que puede llegar la especie humana. En nuestra opinión, y a pesar de su crudeza, se trata de una visión apta y recomendable para todos los públicos, especialmente para los jóvenes. Si no puedes desplazarte hasta allí, deberías al menos visitar su sitio web www.mauthausen-memorial.at donde se recogen testimonios vivos en 29 idiomas. Como muestra de este horror, pueden visitarse los barracones donde se hacinaban los presos, la cámara de gas, los hornos crematorios, el parque escultórico de sus alrededores, en el que existen monumentos realizados por cada uno de los paises que sufrió las consecuencias de este Campo, las denominadas Escaleras de la Muerte, que cada día debían subir y bajar los presos transportando los bloques de piedra de una cantera cercana, y que, dado el grave estado de inanición en que se encontraban, llegaron a convertirse en la mayor causa de mortandad.

Escaleras de la Muerte

Cerca del mediodía dejamos el Campo para continuar nuestra ruta hacia Grein. La fuerte pendiente, esta vez hacia abajo, imprimía una gran velocidad a nuestro descenso, haciendo que sintiéramos una mezcla extraña de libertad y alegría, conforme nos alejábamos del Campo. Antes de llegar a la localidad de Mauthausen, en un pequeño llano junto a un riachuelo, improvisamos un picnic mientras cambiamos impresiones sobre lo que habíamos visto allá arriba. No sé quién comió mejor, si nosotros o los mosquitos. A juzgar por las picaduras, creo que los mosquitos.

Camino de Grein

Volvemos otra vez al carril bici principal en el desvío a Wienergraben, siguiendo durante 6 kms. y medio por el carril bici que discurre al lado de la carretera, para dejarlo en Obersebern y continuar por un carril específico cruzando uno de los afluentes del Danubio. Así continuamos pegados al lado izquierdo del río durante otros 15 kms. hasta Hütting, donde paramos a reponer fuerzas. El carril bici pasa a ser carretera normal con tráfico no muy denso durante unos 10 kms., desviándose algo del Danubio y atravesando diferentes pueblos agrícolas como Kaindlau, Labing, Mettensdorfi, con sus granjas y campos de maíz, hasta volver de nuevo a la orilla del río que no abandonaremos ya hasta la llegada a Grein. A un par de km. antes de llegar a Grein, el carril bici está cortado, por lo que no nos queda otro remedio que continuar por el arcén de la carretera hasta nuestro destino.

En Grein

Ya en Grein, no resulta demasiado difícil encontrar el hotel. Comprobamos con sorpresa que la propietaria habla español. Es una enamorada de nuestro país y estudia español cuando puede. El hotel Goldenes Kreuz no es algo muy allá, pero la amabilidad de la dueña lo compensa.
Hotel Goldenes Kreuz
Después de descansar un rato, damos una vuelta por los alrededores de Grein. Tiene una plaza muy bonita y sus casas, unos jardines esmerados. Tomamos unas cervezas en la plaza y más tarde acudimos al hotel a cenar. La velada resultó muy agradable, con extensa sobremesa.

Eli y Regina en la plaza de Grein

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Día 4: Grein – Emmersdorf

Hemos desayunado con los mejores panecillos con sésamo que hemos comido en nuestra vida. El día ha amanecido gris y el cielo amenaza lluvia. Empiezo a sospechar que la suerte que, hasta ahora, hemos tenido con el tiempo, va a llegar a su fin. Mis compañeros de bici se muestran más optimistas que yo, que empiezo a pensar en la necesidad de comprar un impermeable cuanto antes.

En la etapa de hoy debemos seguir por el lado derecho del río, por lo que salimos de Grein y retrocedemos por donde habíamos venido el día anterior, para tomar el puente que nos conducirá a nuestra ruta, que hoy discurrirá por orilla derecha del Danubio.

Adiós a Grein

Durante 25 km. seguimos el curso del Danubio por una carretera con escaso tráfico, que a veces se convierte en una umbría forrada de árboles a ambos lados. Al llegar a Scharlreit, a unos 3 kms. de Ybbs, la ruta vuelve a ser exclusivamente para bicicletas. Tras realizar un breve descanso en el pueblo, nos ponemos nuevamente en marcha. A la salida del pueblo, comienzan a caer cuatro gotas con lo que mis temores iniciales vuelven a presentarse. En una tienda a las afueras de Ybbs, podemos comprar mi ansiado impermeable.

Mejor equipados, cruzamos el río Ybbs (afluente del Danubio) dando un giro de 90 grados para retomar el curso del Danubio. Nuevamente termina el carril bici y ahora circulamos paralelos a las vías del ferrocarril hasta llegar a Wallenbach, a 9 km., donde volveremos a encontrar el carril bici. La presagiada lluvia se quedó sólo en esas cuatro gotas. De momento, la suerte nos acompaña.

Camino de Emmersdorf

Continuamos por el carril bici unos 16 km. hasta llegar a Melk, cuyo monasterio benedictino se distingue desde lejos. Una vez en el pueblo, localizamos la oficina de información, con el fin de organizar el resto del día. Aunque el hotel está en Emmersdorf, al otro lado del río, parece que todo lo interesante está en Melk, por lo que conviene informarse bien de lo que vale la pena ver y los horarios. Acaba siendo una oficina de desinformación, porque los datos que nos dan nos ayudan a hacerlo todo al revés. Se supone que hay un concierto gratuito en los jardines de la abadía y organizamos la tarde en función de eso.

Para ir de Melk a Emmersdorf volvemos al carril bici y tomamos la dirección a Wachau, yendo paralelos a la carretera por el carril bici y situándonos debajo del gran puente que cruza el Danubio. Para acceder al mismo, es necesario subir una pendiente muy pronunciada, que optamos por hacer a pie con las bicis. Una vez en la parte de arriba, cruzamos el puente usando el carril bici existente. La vista es impresionante ya que estamos a más de 50 metros sobre el Danubio y la anchura es casi de medio kilómetro.

Una vez en el lado izquierdo del río, seguimos las indicaciones a Emmersdorf. Al encontrar una rotonda hay que desviarse hacia la derecha. Pronto vemos señales que señalan la dirección del hotel Zum Schwarzen Bären, que se halla a unos 300 metros.

El hotel es precioso. Una especie de Disneylandia al estilo austriaco. La habitación -abuhardillada- es amplísima. Comprobamos que nuestras maletas no han llegado todavía, así que decidimos hacer tiempo comiendo en el hotel. La comida es abundante y variada: melón con jamón, sopa de calabacín, entrecot a la plancha, ensalada individual, y para postre, una enorme copa de fruta confitada flanqueada por dos bolas de helado. Impresionante menú.
Las maletas siguen sin llegar, las reclaman en conserjería y nos aseguran que no tardarán en llegar. Que no nos preocupemos que nos avisarán en cuanto lleguen; pero con el cambio de turno se les olvida y se nos hace tarde para la visita a la abadía, así que decidimos hacer tiempo hasta la hora del concierto.

Hacer tiempo se traduce en ir a la piscina del hotel, que también tiene sauna y jacuzzi. Lo probamos todo. Cuando se hace la hora de irnos, llamamos a un taxi para que nos lleve a Melk (10 euros, precio fijo). Damos un paseo por la abadía y sus jardines. El concierto no es gratuito como nos habían dicho, sino que la entrada cuesta 10 euros por persona. Preferimos callejear por Melk, aunque no hay mucho más que ver. Únicamente, una casa construida sobre una roca, que data del s. XVI

Abadía de Melk

Casa sobre la roca

Cenamos en una pizzería y después tratamos de localizar lo que debía ser el único pub musical de Melk. El local es acogedor, la música está bastante bien, pero en todo el rato que estamos no habrá más de 10 personas. Pedimos unos gin-tonic y nos los sirven en vasos de tubo por la mitad, con una cantidad de ginebra apenas perceptible. De hecho, dudamos que tenga alguna cantidad, así que me levanto y le pregunto al camarero si ha puesto ginebra. Me señala una batería de dosificadores de botellas y entiendo que las dosis están calculadas al mililitro. También entiendo por qué a la gente le gusta venir a España.
Vista la marcha nocturna, llamamos de nuevo al mismo taxi (la conductora, una joven muy agradable, nos había facilitado su tarjeta), y regresamos al hotel antes de lo previsto.
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Día 5: Emmersdorf – Traismauer

Contrariamente a la pesimista predicción del tiempo para hoy, el día amanece radiante sin una sola nube. Tras un copioso desayuno y animados por el buen tiempo (tengo que aguantar las burlas de Eli), nos ponemos en marcha y salimos a la hora habitual (8:30). La jornada va a discurrir entre viñedos, ya que hoy entraremos en la región vinícola de Wachau.

Salimos de Emmersdorf tomando el carril bici que discurre por el lado izquierdo del Danubio, el carril se encuentra sobreelevado y disfrutamos de la visión del río, a nuestra derecha, surcado por las barcazas que lo remontan. Pasamos por las poblaciones de Aggsbach Markt y Willendorf, donde los campos de maíz van cediendo su espacio a los viñedos. Las cepas son algo más altas que las españolas, posiblemente para captar mejor la luz del sol, más débil en estas latitudes.

La primera parada la realizamos en Schwallenbach donde nos llama la atención un puesto de fruta totalmente desatendido. Sólo hay una pequeña hucha donde depositar los 2 euros que cuesta una cestita de melocotones. Este sistema ya lo habíamos visto con la prensa, pero lo de la fruta son palabras mayores. No puedo imaginar que este negocio pudiera funcionar en España. Tampoco, la confianza con la que la gente aparca sus bicicletas, casi siempre cargadas y sin más protección que el ridículo candado de combinación en el mejor de los casos. Da vergüenza admitir que, en determinadas cosas, aún no somos del todo europeos.

Puesto de fruta en Schwallenbach

La siguiente parada fue Spitz, pueblecito con una iglesia con una torre coronada por una cúpula policromada. Después llegamos a St. Michael, pequeña localidad cuya iglesia se interpone bruscamente en medio del carril bici. La iglesia tiene un cementerio típicamente alemán, en el que las tumbas, en lugar de estar cubiertas por lápidas, albergan pequeños parterres de flores. Estos cementerios constituyen una manera muy original de mantener viva la memoria de los difuntos, puesto que requieren una atención muy frecuente, generalmente dispensada por los propios familiares.

Cementerio en St. Michael

Más tarde llegamos a Weissenkirchen, que es uno de los centros más importantes de la región vinícola de Wachau. Al llegar, nos dirigimos a su centro de información, pero estaba cerrado. Aprovechamos para sentarnos en una zona de descanso cercana y comernos los melocotones. Más reconfortados, nos dirigimos hacia el Museo del Vino, cuya visita recomendaba el mapa-guía. Nada más llegar, nos sorprende lo animado del lugar. Frente a la entrada hay puestos de comida típica y bebidas, con mucho trajín.

Entramos en el museo y la animación es aún mayor. El museo se halla cerrado porque hoy se celebra el día del riesling (vino blanco típico de la zona). Nos encontramos en un gran patio interior atestado de mesas con gente comiendo y bebiendo, amenizadas por una banda de música popular. Se trata de un día de fiesta local y decidimos quedarnos un rato a disfrutar de la música y del vino.

Día del Riesling en Weissenkirchen

Nos da un poco de pena no quedarnos a comer aquí, pero aún es pronto para comer y debemos continuar la ruta. Seguimos hasta Dürnstein, pueblo típicamente turístico, donde prácticamente todas sus casas son o tiendas de souvenirs o restaurantes. Hay tanta gente por las calles que entendemos por qué hay una señal de prohibición para circular en bici. Aparcamos las bicis cerca de un restaurante con terracita donde nos ofrecen diferentes especialidades de un hongo local de temporada, unas más afortunadas que otras. Para beber, como no podía ser de otra manera, una botella de riesling. Después de la comida, subimos a las ruinas del castillo, desde donde disfrutamos de una excelente vista del lugar.

Panorámica desde el mirador de Dürnstein

Abandonamos Dürnstein empujando las bicis y atravesando el pueblo. Seguimos el viaje con más subidas y bajadas (esta es la etapa con más desniveles). Tras recorrer 5 kms., pasamos por Stein camino de Krems, población a la que llegamos después de recorrer otros 4 kms. Llama la atención, en las inmediaciones de Krems, ver desplazarse a familias de ciclistas con carritos y niños pequeños.

Familia de ciclistas en las proximidades de Krems

Krems parece una bonita ciudad medieval, pero quizá debido a que el cansancio comienza a hacer mella, no nos esforzamos mucho en encontrar su verdadero encanto.

Puesto de prensa y escarabajo con flores en Krems

La ciudad de Traismauer está al otro lado del río y debemos cruzarlo atravesando un enorme puente a gran altura a las afueras de Krems. Hay que confesar que es bastante difícil encontrar la ruta para situarse en lo alto del puente, habiendo sido de extraordinaria utilidad un mapa de la ciudad que recogimos en la oficina de información. Ya sobre el puente, circulamos por un carril bici paralelo a la carretera y cruzamos el Danubio. Al llegar al otro lado, el carril bici continua como 1 km en dirección contraria a la ruta, descendiendo hasta el nivel del río para luego describir una curva de 180 grados y retomar la dirección correcta, pasando justo por debajo del puente que acabamos de cruzar. Ya no abandonaremos el lado derecho del río hasta Traismauer.

Carril bici cerca de Traismauer

Seguimos por un carril sólo bici durante unos 15 Kms. hasta llegar al desvío de Traismauer, que queda a la derecha al pasar un camping. Desde este desvío, y continuando unos 3 km. por una carretera poco transitada, entramos en el pueblo. El hotel Zum Schwan se encuentra en el mismo centro del pueblo. Es una antigua casa del siglo XVI donde las caballerizas se han transformado en habitaciones conservando la estructura y el piso tal como eran en su origen.

En el hotel Zum Schwan

En recepción preguntamos por lugares interesantes para ver y nos dicen que en el pueblo no hay nada que valga la pena. Nos retiramos a descansar un rato hasta la hora de la cena. Justo cuando acudimos al restaurante, atravesando un gran patio interior, comienza a llover con fuerza. Cruzo una mirada con Eli, recordando sus burlas de esta mañana.

Cenamos bien, como es habitual, y como también es habitual, después, directos a la cama. La dueña del hotel nos dice que la lluvia continuará en los próximos días. Después de todo, tendremos que preparar un plan B para mañana.

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Día 6: Traismauer – Viena

Tal y como nos pronosticaron en el hotel, ha llovido toda la noche y continúa haciéndolo. Parece que nuestra suerte con el tiempo ha llegado a su fin. La última etapa del viaje tendremos que hacerla en tren. Después de todo, no nos quejamos, ya que el tiempo el resto de los días ha sido inmejorable. Como dice el refrán, al mal tiempo, buena cara.

La estación de Traismauer: nuestro plan B

En la estación de Traismauer, muy cerca del hotel, compramos los billetes para Viena. Por suerte, es un trayecto muy rápido y los trenes salen con frecuencia. Sólo hay que hacer un pequeño trasbordo en Tulln antes de llegar a Viena. La cultura de la bicicleta se vuelve a hacer presente, esta vez dentro de los trenes, que disponen de zonas especialmente acondicionadas para transportar las bicis.

Trenes y bicicletas

El trayecto lo realizamos en poco más de una hora. Tras hacer trasbordo en Tulln, llegamos a la estación de Nussdorf (en las afueras de Viena) y tomamos el carril bici que pasa justo por detrás de la estación. La lluvia ahora es muy fina y, con los impermeables puestos, resulta hasta agradable. Rodamos por el lado derecho del río, que debemos cruzar para llegar a Viena.

Cruzamos el Danubio, por última vez, atravesando un enorme y original puente que disponía de dos niveles: el nivel superior es una autovía de doble sentido; el nivel inferior contiene sendos carriles peatonales y ciclistas, a ambos lados del puente.

Flori cruzando el Danubio en dirección a Viena

El hotel Country Inn está muy cerca del edificio de Naciones Unidas y no resulta muy difícil de localizar. Es un hotel moderno y confortable. Nuestra aventura ha llegado a su fin.

¡En Viena!

Entregamos las bicis en el garage del hotel y nos disponemos a conocer la ciudad de Viena. Disponemos aún de tres días. Compramos en el mismo hotel la Viena Card, una tarjeta de transporte válida para 72 horas en autobuses, metro y tranvía y con descuentos en algunos lugares. Los sitios que visitamos son los más recomendados: el Palacio Schönbrunn, el Museo Albertina, el Belvedere, la plaza del ayuntamiento, comercios típicos como la pastelería Sacher,…

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41 pensamientos en “El Danubio en bici

  1. Quisiera obtener mas fotos delas calles de linz,el centro, las tiendas, no se algo donde pueda mirar más. jajaja.
    sucede que el mes proximo iré de viaje a viena y me llama mucho la atención conocer linz. por lo que vi en sus fotos me
    parece muy bonito. si esta a su alcance envien algunas fotos a mi correo con muchisisismo gusto las recibiré
    Espero obtener respuesta pronto de ustedes. gracias.

  2. Estimado Juan Carlos,
    he leido la descripción de vuestro viaje en la ruta Viena-Passau, muy completa e interesante. En primer lugar celebro que el viaje fuera de vuestro agrado, y en segundo lugar quiero agradeceros que mencioneis nuestra agencia Viajes Alemany cmo organizadora. Como bien dices, es cierto que estos servicios se pueden contratar también directamente en Austria con la agencia que representamos nosotros en España, pero realizando los trámites en España el cliente puede obtener otros servicios adicionales siempre necesarios y realizar los trámites con mayor comodidad.
    Queria pedirte que modificaras el link a nuestra web, veo que se ha deslizado un error muy común : nuestra dirección correcta es http://www.valemany.com (no http://www.alemany.com, como indicas)
    Quedamos a tu disposición para lo que podais precisar.
    Atentamente

    Xavier Alemany
    Viajes Alemany
    http://www.valemany.com

  3. Estimados Juan Carlos y Flora, acabamos de regresar de nuestra ruta por el Danubio en bici.
    Queremos agradeceros el que gracias a vuestros comentarios y descripción del viaje, éste nos ha sido posible.
    Siempre quisimos hacer un viaje con utilización de la bicicleta y habíamos leído previamente la existencia de las rutas por el Danubio en Alemania y Austria, pero ha sido el encontrar vuestro relato así como la referencia de agencia de viajes lo que ha hecho posible el llevarlo a cabo.
    Lo comenzamos el pasado día 14 de Agosto en Passau y ya de regreso comentaros que ha sido algo maravilloso y del que guardaremos un buen recuerdo.
    Ya estamos pensando qué otros viajes similares podríamos realizar.
    Muchas gracias de nuevo de parte de Isabel e Iñigo desde Gipuzkoa.
    Recibid un afectuoso saludo.

  4. Me alegro ;), pues ya podéis hacer el de Flandes, y dentro de unos días, el de los Castillos del Loira…
    ¡saludos!

  5. hola

    enhorabuena por tu recorrido y por tu web.
    somos un grupo scout y queremos recorrer el danubio, desde RATISBONA, pero necesitamos ayuda, básicamente es saber si desde ratisbona e sun carril de bici propio poruqe llevamos personas con discapacidad y otra es si hay sitios donde poder dormir en tienda en el recorrido o albergues baratos claro

    un saludo y enhorabuena de nuevo

    GRUPO SCOUT 217 MATTERHORN

  6. Estamos pensando con mi pareja hacer esta ruta este verano, y gracias a vosotros me estoy convenciendo aun más de hacer la.
    Nosotros el año pasado hicimos el canal de Midi en Francia nos gusto muchissimo y es muy recomendabel. Solò es una sugerencia más para vosotros y para quien visite esta pagina.

  7. Hola,´sabe alguien quetal está esta ruta para hacerla en la segunda quincena de mayo?

  8. el año pasado hicimos el mismo recorrido que vosotros y nos encantó, este año queremos hacer, desde Donaueschingen hasta Passau. Lehendo el relato vuelves a revivir la experiencia. Muchas gracias.

  9. Me ha gustado mucho leer el relato de este viaje porque a finales de mes, mi marido y yo, haremos el mismo trayecto como propuesta de viajes Alemany. Estamos muy ilusionados y vuestros apuntes nos seran de utilidad. Muchas gracias!

  10. ¿tiene alguien información sobre qué ruta seguir para realizar en bici el midi francés?
    Gracias
    Joserra

  11. Hola Juanky: El verano pasado hicimos la ruta del Danubio.¡¡¡ Fue fantástica !!!. Te quiero dar las gracias ya que tu relato nos ayudó a decidirnos .Era la primera salida en bici.Nos hemos hecho adictos a este tipo de viaje. Ya estamos preparando el segundo y dentro de 15 días nos vamos a Bélgica.Siento que no sea el mismo trayecto que el tuyo Me he quedado sin guia.(Nosotros hacemos Bruseles-Mechelen-Lokeren-Gante-Brujas-Ostende-Brujas.)Tu relato estaba muy muy documentado ¡¡hasta nos salió la serpiente en el sitio anunciado…!!
    Gracias otra vez y si podéis aportar información de esta ruta de Flandes os lo agradeceré mucho.
    Hasta la vuelta. Prometo enviaros un pequeño “informe”.Glòria.

  12. Hola Juan, !!!!!!!! hoy hemos llegado a Vienaaaa !!!!!!!!!!. Que sepas que eres el personaje mas conocido entre todos los espanoles que nos hemos encontrado en la ruta. Todo el mundo lleva en sus alforjas una copia de vuestro reportaje. Es estupendo. Un saludo y muchas gracias. A nosotros no nos salio la serpiente en el sitio indicado, pero si que nos han coincidido los dias de lluvia. Un saludo y ya estamos esperando a que publiques la siguiente.

  13. Pingback: El Mítico Danubio

  14. Fantástico el relato, felicidades. Solo una cosa, sería posible que dijeras por cuánto te salió el viaje por persona?

    Gracias

  15. Hola amigos, este verano quiero hacer la misma ruta del Danubio con toda la familia, quisiera saber si la guia que pones en el enlace es en español y donde se podria adquirir, un saludo y gracias.

  16. La guía estaba en inglés y nos la dieron cuando compramos el paquete.

  17. ¡Hola Juanky! Mi marido y yo estamos planeando hacer en Julio la ruta del Danubio en bici. Nos ha gustado mucho leer tu relato del viaje. No tenemos experiencia en viajes largos con bici ( solo hemos hecho varias rutas verdes en España, pero la ruta más larga 50 km) y la solemos utilizar para desplazarnos por nuestra ciudad .Nos preocupa que nos resulten muy agotadoras algunas jornadas y estamos dudando si hacer este tour clásico u otro nuevo de 10 dias con etapas más cortas. Nos gustaría saber cuantas horas tardaiste en cubrir las etapas más largas y vuestra opinión al respecto .¿Sabéis si es posible hacer el viaje en autobús o tren en caso de alguna incidencia ( por ejemplo lluvia intensa o sentirse mal algún dia ?)
    Un saludo y gracias de antemano.

  18. Es la ciclo-ruta europea más ‘light’ que se pueda desear. Hemos visto como familias con niños pequeños y minusválidos en silla de ruedas son capaces de hacerla sin problemas. No os preocupéis por las jornadas que no son, en absoluto, agotadoras.

    En cuanto a las incidencias que os puedan ocurrir, siempre tenéis los teléfonos de los hostales de destino. En las guías que nos suministraron también venían números de taxi e información sobre transporte público (tren, autobuses).
    Un saludo.

  19. Hola,
    Me habían hablado de este recorrido pero este documento es asombroso, que generodidad! No tenía nigún plan para este verano y llevo un buen rato pensando en la posibilidad de reservar esta ruta para agosto. Gracias y felicidades por esta´página!
    Paloma

  20. ¡Hola Juanky!. Acabamos de regresar de nuestro viaje en bici por el Danubio. Ha sido fantástico y todo ha ido sobre ruedas ( nunca mejor dicho). Queríamos que supieses que la descripción de tu viaje y el que me animaras a hacerlo a pesar de mis dudas sobre la dificultad del camino han sido decisivos para que se haya hecho realidad . ( las maravillas de la comunicación a través de internet ) Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Un saludo cordial.
    Mª José y Javi

  21. Yo empiezo la ruta el próximo martes y también me llevaré tus apuntes, porque como dices, la guía viene en inglés y las que somos de la época del francés lo tenemos crudo. ¿os dieron allí información en español de las distintas etapas con los lugares de interés a visitar?
    Espero que nuestro viaje sea tan gratificante como todos los que habéis publicado vuestras opiniones en esta página. Ya os contaré, y si puedo aportar algo, os lo haré saber.
    Un saludo

  22. Hola Juanky
    Gracias por tu relato. Nosotros vamos a hacer la ruta ahora en Septiembre, salimos el dia 3. Obviamente me llevo tus apuntes, jijiji. Si por casualidad algun viajero va a realizar el mismo viaje y le apetece contactar con nosotros, estariamos encantados.

  23. Hemos hecho la ruta esta primavera. tu relato nos ha sido muy util para guiarnos.

    saludos

  24. Hola Juan Carlos:

    Encontré tu foto de la casa sobre una roca en google y me encantó!!! pero está de 640×480 y me gustaría saber si tienes la original más grande. Si la tienes, me la podrías enviar por favor a mi correo ana@anafranco.com ?

    Muchas gracias

    Ana María Franco

  25. Hola Juan Carlos! Enorabuena por el reportaje, nos ayuda mucho a los que como usted está pensando en realizar este bonito recorrido del Danubio.

    Somos un grupo de 6-7 chicas asturianas que nos proponemos realizarlo este verano, y nos surgen varias dudas… la primera de ellas, es ir con nuestras bicis o alquilarlas. Me ha sorprendido mucho la calidad de las bicicletas… para ser de alquiler. ¿recuerda el nombre dela tienda donde las alquilaron?
    ¿Qué precio día tenían estas bicis de alquiler? ¿llevaban alforjas?
    ¿Se podrían devolver más lejos?

    Muchas gracias!!
    Salud!!

  26. Hola Juan Carlos,gracias por tu reportaje,nos va a ayudar a muchos que queremos hacer esta ruta.Pero me queda una duda que quiero ver si me puedes ayudar.Es referente al idioma,nosotros de inglés nada de nada.Mi pregunta es ¿ el primer dia que te hacen una reunión imformativa, que te explican? Mira a ver si me puedes ayudar.Un saludo y muchas gracias.

  27. Hola:
    Leyendo tus comentarios he recordado la ruta que hicimos mi esposa y yo hace 4 años desde Passau hasta Budapest.
    Para el próximo verano tenemos intención de hacer la segunda parte es decir desde Budapest hasta el Mar Negro (Ukrania).
    No se si tu tienes alguna información sobre esta ruta pues hasta la fecha solo he podidio encontrar los comentarios de una pareja que la hicieron.

    Gracias.
    Albert Fuchs

  28. Una pregunta : soy una mujer sola (50), creeis que puedo hacer la ruta sola? Hablo inglés y hago 50 kms sin problemas, pero no encuentro a nadie para compartir el viaje. Querria vuestra opinión. Grácias.

  29. Mi pareja y yo vamos hacer este viaje en bici en el mes de septiembre, nuestra intención es hacer Bilbao – Munich, luego en tren a Passau para comenzar la ruta hasta Viena, si nos podéis dar algún consejo os lo agradecerimos.

  30. Hola.
    Tengo 32 años y soy de Barcelona.
    Este mes de agosto me dispongo a realizar la ruta del danubio desde su origen hasta Budapest. Si alguien se apunta que contacte conmigo.

  31. Hola Juan Carlos.

    Yo voy a hacer la misma ruta de Passau a Wien el 29 de julio. Me ha servido mucho tu detallado relato. Yo la realizo en handbike (bicicleta adaptada para personas con discapacidad, que se pedalea con los brazos). Somos un grupo de 9 personas (4 con discapacidad y los otros 5 sin). Salimos desde Barcelona en furgo con las bicis.

    Nos falta una persona. Montse, si aún quieres hacerla y no has encontrado grupo, estaríamos encantados en compartir viaje contigo.

    O cualquier persona que se anime, bienvenidos!
    Gracias,

    Maria Dolors

  32. Hola, quisiera hacer este año, final de Junio esta ruta, tengo 60 años y vivo en Menorca, para no tener que hacerlo sólo , ¿algunas personas interesadas para compartir camino?, un saludo a todos y gracias.
    Quisiera comentar el motivo por el que os enviaron a Viena y no a Múnich que está 100 kms más cerca.

  33. Muchas gracias por contarnos tu ruta!!! me ha sido de mucho utilidad! Voy a regalarle este viaje a mi novio y creo que voy a hacer lo mismo que tu, pero con los aviones a Munich, así que sólo tengo que buscar un tren que una Viena y Munich! Gracias otra vez!!

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